POEMAS Y SONETOS DEL AUTOR
APRESENTACIÓN
Desde muy pequeño, mi inclinación por el arte de rimar, fue sin duda el fruto de una ascendencia familiar, abastada en esta afición.
Bisnieto de uno de los trovadores más afamado por las tierras del norte de Portugal, puedo decir, que gracias a su sangre emotiva,
su instinto rimador y su gracia repentina creada con humor y elegancia, corre hoy en día por mis venas, la misma sangre. Y ésta sangre mía, aunque actualizada, caminó y camina por el mismo sendero caprichoso, qué caminara tres siglos atrás, mi bisabuelo.
Porque llevo en la sangre su arte de rimar, desde muy pequeño, mi inclinación por el maravilloso arte de la poesía me fascinó, y aquél su instinto poético de crear la noticia, narrar la tragedia, manifestar el sufrimiento o simplemente ridiculizar al paisano más propicio en verso, cada día se fue vigorizando en mí. Orgullo proprio del admirador honesto.
Aún hoy, la gente con cultura de mí pueblo, tiene presente a José Alves dos Reis. por sus "deixas"[1] y por su gracia particular haciendo versos de forma repentina a la gente de Valongo, cómo divirtiendo en las romerías locales, cantando al desafío.
No llegué a conocer mi bisabuelo. Ni siquiera llegué a tener en mis manos algún manuscrito suyo, qué me permitiera asegurar su aptitud, inspiración o arte para ser considerado poeta. Todo cuanto sé de mi bisabuelo José Alves dos Reis, lo sé por la boca de mi abuela Analia Alves dos Reis, su hija mayor. Todo cuanto me contaba alrededor de una lata de aserrín ardiendo y a la luz de un candil, tenía motivo, estética y armonía. Puedo confirmar por lo que oí de mi abuela y me informé por gente mayor, José Alves dos Reis fue poeta, trovador y juglar.
Queda justificado, con todo lo dicho, ésta vocación mía por el arte poético. Particularmente, considero que hay tres tipos de poesía: la poesía artística, la poesía moderna y la poesía popular. La poesía artística pertenece a los auténticos poetas, que escriben con el alma lo que les dicta el corazón, sometidos por inspiración a las Reglas de la Poesía. La poesía moderna o libre, qué escriben lo que les dicta el
corazón e inspira el alma, de forma arbitraria, sin tener en cuenta las reglas de la poesía. La poesía popular, qué como los anteriores se inspiran sentimentalmente con el corazón y escriben con el alma, pero sin armonía, sin respetar las reglas elementales de la poesía y muchas veces, sin armonía ni cadencia.
Mi poesía está englobada entre el primero y el segundo tipo. No es una poesía artística, serena o relevante, pero no deja de ser poesía, ya que sus versos tienen sentido y métrica, y su contexto, cadencia y armonía.
Quiero con esto, deciros que versifico con sentimiento y armonía, luego soy poeta, aunque carezca de conocimientos literarios, estudios secundarios u otra formación pedagógica qué me permitan una ortografía correcta o una redacción armoniosa. Es posible, que si tuviera la oportunidad de frecuentar una universidad, hubiera aprendido lo que no sé y quizás, halagado por la inspiración poética heredada de mis antepasados, pudiera consagrarme entre los ilustres poetas de mi era.
De todas formas, con mi precaria formación, escribí miles de versos en miles de folios, que quedaron por el camino, escondidos bajo una tabla del suelo de mi dormitorio, en un hueco de una pared de piedra suelta o en un cajón cualquiera de un mueble cualquiera, en
algún lugar por donde haya pasado a lo largo de mi vida.
No quiero que venga a pasar lo mismo con todo aquello que escribí en los últimos veintitrés años. Para que esto no suceda y queden bien guardados mis versos, creé ésta Web, y no sólo para que que queden a buen recaudo, como sirvan a quién tienen qué servir. Pués es de buen hacedor poético, que todo cuanto críe pertenezca a la humanidad.
[1] En aquellos años de los siglos 18 y 19, era costumbre realizarse en el último día del año, una reflexión sobre lo sucedido en el año vencido y dejar a cada vecino del pueblo el aguinaldo correspondiente. Montado sobre un esmirriado asno, recorriendo calle por calle y casa por casa, el mensajero iba dejando su aguinaldo con estrofas formadas con versos qué rimaban entre sí; Todo ello, con picardía, intención y humor. Entre los años 1844 a 1909, fue mi bisabuelo José Alves dos Reis el personaje que encarnaba el trovador de su pueblo.
